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Agricultura ecológica:

El suelo como fuente de vida, propiedades (II)

Agricultura ecológica 21/04/2013

“La materia orgánica en un suelo no es sinónimo de fertilidad, debido a que en un momento dado el ciclo orgánico puede ser máximo ante mínimas demandas. La importancia de la materia orgánica en el suelo vendrá dada de su larga o constante presencia y disponibilidad, y eso nos lo indicarán las características genéticas del mismo suelo, que son su textura y su estructura”.

 

La materia orgánica (m.o. en adelante), es la fracción de restos inertes de origen biológico, tanto de origen vegetal como animal. Puede haberse formado recientemente como m.o. activa, o bien ser m.o. descompuesta, a lo que se le denomina humus.

La materia orgánica activa son los residuos en estado fresco o muy poco descompuestos; son los restos animales o vegetales que poco a poco se irán descomponiendo. A partir de la descomposición de estos materiales se formará el humus.

La materia orgánica descompuesta o humus, es el resultado de la transformación de la m.o. a través de procesos físicos, químicos y biológicos, donde es muy importante el papel que tienen los microorganismos del suelo, (llamados microorganismos descomponedores). Esta m.o. presenta un color negro y tiene un olor agradable. El humus está formado por substancias orgánicas complejas, resultados de la transformación que ha sufrido. El proceso se denomina humificación. Su función es imprescindible para que un suelo tenga una calidad de buen suelo, ya que sirve de almacenamiento de nutrientes para las plantas y además facilita la circulación del aire y del agua. Este humus se asociará con la arcilla para crear un complejo estable, llamado complejo arcillo-húmico, pero sólo ocurrirá en los suelos donde haya buena presencia de arcillas, o estas no sean de composición primaria. Dentro del complejo arcillo-húmico, la arcilla es la parte mineral y el humus la parte orgánica del complejo, y suelen estar unidos por enlaces de hierro o calcio, aunque el aluminio también puede tener un papel importante en esta unión en suelos donde hay carencias de hierro. Es insoluble en el agua y tiene una carga negativa que atrae a los cationes de la solución del suelo. Este complejo es el responsable de la fertilidad potencial del suelo.

 

 

La función de la materia orgánica en la calidad de un suelo.

La m.o. del suelo es el principal alimento para la fauna y microorganismos, favoreciendo la actividad biológica, y aportando además nutrientes esenciales (N, P, K, S, Bo, Co, Fe, Mg entre otros). Es a su vez generadora de poros y ayuda al intercontrol de las poblaciones microbianas tendiendo al equilibrio, además de poseer propiedades físicas.

La materia orgánica facilita el laboreo del suelo, disminuyendo la compactación de este, conforma agregados más estables, aumenta la temperatura y en general, mejora la estructura, por lo tanto, ayuda al movimiento del agua y aire. Químicamente, ayuda a mantener la estabilidad del pH, neutraliza contaminantes y aumenta la capacidad de retención de nutrientes.

 

 

Tabla de funciones y necesidades de los tres principales macronutrientes.

 

 

 

 

Densidad y porosidad

La densidad aparente del suelo se define por la relación entre el peso seco y el volumen que este suelo ocupa. Los valores de densidad de un suelo varían entre 0,8 i 1,8 g/cm3. La porosidad se entiende como la cantidad de poros que se encuentran en el suelo, para un suelo normal varía entre un 40 y un 60% de su totalidad. Por estos poros drenará el agua y circulará el aire el sistema, que es lo que hace que haya vida.

Los suelos arcillosos tienen un gran número de poros de pequeña medida llamados microporos. Los suelos arenosos se caracterizan por tener poca cantidad de este tipo de poros, y poseen poros de gran medida o macroporos que forman galerías. Los poros grandes suelen llenarse de aire y los pequeños de agua, siempre que el suelo no esté saturado de agua.

 

¿Qué factores son los que inciden sobre la porosidad?

Existen factores mecánicos, físicos y biológicos que pueden provocar un aumento o una disminución de la porosidad del suelo, estos son:

Factores generadores de poros:

- Una buena estructura (agregación) y una buena estabilidad estructural de los agregados.

- Un buen desarrollo de les raíces.

- Una intensa actividad biológica de la fauna y microorganismos del suelo.

 

El trabajo sobre el suelo puede generar poros, pero  hay que ir con mucho cuidado para no generar la reacción contraria de apelmazar o compactar, además de destruir la vida de los microorganismos.

 

 

Factores de compactación del suelo:

- Una mala estructura  y de escasa estabilidad de los agregados, deficiencia en materia orgánica.

- Escasa profundización por las raíces y actividad biológica pobre.

- Endurecimiento superficial y compactación por tránsito de animales, maquinaria...

- Compactación profunda por laboreo mecánico (tumbadora; arado de vertedera, arada de desfonde).

Estas dos propiedades del suelo se relacionan de manera inversa, cuanto más alto sea el valor de densidad de un suelo menos poroso será este, ya que estará más compactado. O al revés, cuanto menos denso sea una suelo, más porosidad tendrá y por lo tanto más buena circulación de aire y de agua.

 

¿Cuáles son los  efectos de un suelo denso o de baja porosidad?

  • El suelo se encuentra mal aireado, mal ventilado, la respiración de las raíces y de los microorganismos es  limitada.
  • La captación i retención de agua es baja, al no disponer de poros, no poden almacenar agua.
  • El suelo se humedece superficialmente, por la poca infiltración de agua, por tanto las raíces no profundizan, limitando su desarrollo, ya que tienen menos facilidad de absorber agua, aire y nutrientes.

Estos suelos tienden a sufrir más erosión hídrica, ya que la escorrentía superficial es muy grande.

 

La textura

La textura de un suelo hace referencia a la sensación que se percibe a través del tacto (rugosidad, aspereza…), dependiendo de las diferentes partículas minerales que lo componen  y lo conforman. Se define como la proporción que existe en un suelo entre la arena, el limo y la arcilla, y estos se clasifican por tamaño de grano.  

Los suelos se clasifican en función  de esta proporción:

  • Textura arenosa: predomina la arena (diámetro de partícula entre 2 mm y  0,05 mm). Son suelos fáciles de laborar, con buena ventilación y fácil infiltración de agua (poros grandes), pero poca capacidad de retención de agua. Son suelos pobres en nutrientes.
  • Textura limosa: Tienen un contenido alto en limo (diámetro de partícula entre 0,05 mm i 0,02mm). Son suelos poco estructurados y por lo tanto sensibles a la erosión.
  • Textura arcillosa: Son suelos donde predomina la presencia de arcilla (diámetro de partícula inferior a 0,002 mm). Estos suelos están poco aireados y el agua penetra muy lentamente (poros pequeños), son difíciles de laborar y tienen una capacidad de retención de agua muy alta, pero no la ceden fácilmente a las plantas. Son suelos con presencia de nutrientes.
  • Textura franca: Esta formada per una proporción equilibrada de los tres tipos de partículas (40% de arena, 40% de limo, 20 % de arcilla).

 

Triángulo de texturas según el sistema USDA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Relación entre tipos de suelo, cultivo y relación bacterias / Hongos. Extraído de Ingham (2005).

La arcilla, coloide de origen mineral, y el humus coloide de origen orgánico, se unen entre ellos mediante elementos minerales que hacen de puente de enlace.

Los elementos que forman la unión más estable entre las arcillas y el humus son el hierro (Fe) y el calcio (Ca). Aunque también hay otros que forman uniones menos estables, como son el aluminio (Al), el magnesio (Mg) o el potasio (K); no obstante el sodio (Na) crea una unión muy poco estable que se degrada con mucha facilidad.

El complejo anteriormente descrito formado por la arcilla, el humus y los elementos minerales es lo que se conoce en edafología con el nombre de complejo arcillo-húmico. Es muy importante para el suelo y su ciclaje de m.o., ya que es el responsable de la estructura de este, y que configura los agregados que permitirán que el agua y el aire se muevan por dentro del suelo. Sin este complejo no habrá estructura, y sin estructura las raíces crecen con mucha dificultad.

He aquí la gran clave de la formación y salud de nuestro suelo, la complejidad y la necesidad de relacionar la m.o. con la vida que hay en él.

 

 

 

Bibliografía

  • Hérody, I. (1999). Conocimiento del suelo. Ediciones Biolur. p.131
  • Gonzálvez, V.; Pomares, F. (2008) La Fertilización y el balance de nutrientes en sistemas agroecológicos. S.E.A.E. p .24
  • Ingham, E. (2004). Compost tea quality: light microscope methods. Soil Foodweb Inc. Oregon.
  • Ingham, E. (2005). The compost tea brewing manual. Latest methods and research. 5th edition. Soil Foodweb Inc., Oregon. p.79
  • Labrador, J. (2008). Manual técnico: Manejo del suelo en los sistemas agrícolas de producción ecológica. S.E.A.E.,  p. 47
  • Sainz de la Maza Benet, J.R. (2011). Metodología para la utilización y seguimiento de la aplicación en suelo de té de compost con el método Hérody y la cromatografía. Proyecto final de carrera, Máster de Agricultura ecológica, Universitat de Barcelona. p. 66

 

 

 

En este apartado seguiremos hablando del suelo, y de sus propiedades físicas. Podéis hacer cualquier comentario o consulta a través del enlace que dirige  al foro que encontraréis más abajo.

 

 

 

 

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